Antes del Mundial, crece el malestar por los test de feminidad a las atletas
A partir del 1 de septiembre, la Federación Internacional de Atletismo (World Athletics) impondrá pruebas genéticas a todas las atletas que deseen competir en categoría femenina, pero a dos semanas del Mundial de Tokio, crecen las críticas de científicos y deportistas a una medida que choca con barreras éticas y legales.
Este test es "jurídicamente discutible, éticamente delicado y científicamente simplista", deploró la alemana Malaika Mihambo, campeona olímpica del salto largo en 2021, resumiendo la posición de muchas atletas que se ven obligadas a someterse al nuevo reglamento para participar en el Mundial de Tokio, del 13 al 21 de septiembre.
En su afán por "proteger el deporte femenino", World Athletics adoptó en julio este nuevo reglamento por el que se impone un test genético a todas aquellas deportistas que quieran competir en categoría femenina en pruebas valederas para la clasificación mundial.
Este test, que se pasará "una sola vez en la vida", detecta el gen SRY, responsable del desarrollo de numerosas características masculinas.
Toda atleta que tenga un negativo en esta prueba podrá competir en categoría femenina.
"No me gusta el precedente que se ha creado", indicó la atleta estadounidense, especialista de los 1.500 m y clasificada para Tokio, Nikki Hiltz, que se define como no binaria.
Hiltz reclama que las autoridades del atletismo pongan el foco en los problemas provocados por "los entrenadores violentos" y en el "dopaje".
"No me ha convencido la justificación dada para proteger el deporte femenino, no tengo la impresión de que haya sido una prioridad en los últimos años", agregó por su parte la belga Nafi Thiam, triple campeona olímpica de heptatlón.