Karina Sainz Borgo: "Se editan tantos libros porque estamos nerviosos. Porque tenemos miedo"

Tiene tantos premios (o más) como novelas. Columnista política y cultural, gran entrevistadora. Y de profesión vital, emigrante. Karina Sainz Borgo nació en Caracas, pero a los veintitantos emigró a España. Allí ha desarrollado una carrera periodística en importantes medios, impresos y digitales, y desde hace ocho años sus novelas han cosechado premios internacionales. La hija de la española fue llevada a la pantalla con el título Aún es de noche en Caracas.

Sainz Borgo será una de las protagonistas del festival Mar de Palabras, que tendrá lugar en junio y que promete superar las expectativas que dejó su primera edición. Su última novela, Nazarena, es una reflexión cruda sobre la traición y la culpa en un universo oscuro familiar claustrofóbico. Es una novela dura e hipnótica.

-¿Ser escritora siempre fue el plan?

Gracias por leer mis columnas, es con lo que me gano el pan. Pero venía trabajando desde hace muchos años en un trabajo de ficción, un trabajo literario que cristaliza en el 2019 con La hija de la española. Ya tengo ocho años trabajando como novelista y sin duda alguna la voz periodística siempre es el laboratorio y el gimnasio para una voz pública. Mi trabajo de ficción y personal siempre estuvo de la mano de mi trabajo periodístico.

-Venezuela vive tanto en sus novelas como en sus columnas. ¿Qué es ser emigrante? 

Para mí ser venezolana es una experiencia bastante similar a ser emigrante. Tengo 20 años viviendo en España y llegué a España alrededor de los 20. La mitad de mi vida la llevo fuera así que me cuesta mucho identificarme como emigrante y al mismo tiempo como venezolana, lo cual de alguna manera quiere decir que tengo lo más completivo de las dos facetas. 

"Un columnista es un desobediente por naturaleza. Siempre va por su cuenta"

Karina Sainz Borgo

Escritora y periodista

-Es un lujo tener dos patrias...

Lo voy a intentar contar como una experiencia muy viva, muy exigente y al mismo tiempo muy extraña, muy errática de alguna manera. Yo no soy una buena venezolana y no soy una buena emigrante. No soy, no milito bien en ninguna causa, no pertenezco a ninguna parte y soy consciente de que a mis compatriotas venezolanos, que son gente fantástica, trabajadora, preciosa... sé que a mis compatriotas no les sienta bien que yo diga eso. Y también sé que a los españoles tampoco les sienta bien que lo diga. Así que me gustaría reconocer que estoy en mitad de muchos lugares, no me siento de ningún sitio, de ningún lugar. Solamente soy de mi baldosa, de mi adoquín, de mis zapatos.