Samsung Micro RGB R95H, primeras impresiones: el salto tecnológico empieza a encajar cuando ves cómo cambia el color

El Samsung R95H Micro RGB estaba allí, encendido, rodeado por la iluminación de la sala y con una idea muy clara detrás: enseñar hasta dónde quiere llevar la compañía su nueva apuesta en imagen. Esta mañana, en Madrid, pude verlo de cerca durante un encuentro con Samsung Electronics España en el que Pablo Requejo, director del Área de TV, lo presentó como “la última evolución en tecnología de imagen”. No hablamos todavía de una review, pero sí de una primera toma de contacto para entender por qué la compañía surcoreana quiere que este televisor funcione como escaparate de su nueva apuesta Micro RGB, presentada por primera vez en el CES 2026. 

Aquí aparece la primera pregunta razonable: qué es Micro RGB y por qué Samsung le está dando tanto protagonismo. El nombre puede llevar a confusión, sobre todo porque recuerda mucho a Micro-LED, una tecnología de la que llevamos años escuchando promesas. Pero la diferencia es importante. Micro-LED funciona sin retroiluminación: cada píxel emite su propia luz a través de pequeños LED inorgánicos RGB. El OLED también emite luz por píxel, pero usando compuestos orgánicos. Micro RGB no hace eso. Lo que propone es seguir dentro del terreno LCD, pero con una retroiluminación distinta, formada por pequeños LED que buscan mejorar el color y el control de la luz.

Requejo lo explicó desde una idea muy visual: “En micro RGB, cada uno de los LEDs tienen los tres colores nativos, rojo, verde y azul”. El directivo lo resumió con otra idea: al usar Micro RGB, la compañía sostiene que puede reducir la dependencia de los filtros de color tradicionales y acercarse a una “colorimetría espectacular”. También insistió en el tamaño de esos LED, “del tamaño de un pelo humano”, una forma sencilla de contar por qué Samsung quiere vender esta tecnología como algo más que una evolución menor.

Ficha técnica del nuevo Samsung R95H Micro RGB

 

Samsung Micro RGB R95H

panel

LCD MICRO RGB 4K, 165 Hz VRR (100 Hz Nativo)

resolución

3.840 x 2.160 

tamaños disponibles

65, 75 y 85 pulgadas

procesador de imagen

Micro RGB AI Engine Pro

hdr

HDR10+

sonido

4.2.2 canales

70 vatios (RMS)

Dolby Atmos

conectividad

4 x HDMI 2.1, 2 x USB-A, 1 x Ethernet, 1 x salida audio digital óptica, 1 x RF, 1 clavija CI

Compatible con Wireless One Connect Ready (para conexiones sin cables visibles)

conectividad inalámbrica

Wi-Fi 6E

Bluetooth 5.3

sistema operativo

One UI Tizen

etiqueta energética

Clase E

consumo típico

148 vatios

consumo máximo

390 vatios

dimensiones

1658.8 x 1019.2 x 349.1 mm (con peana)

peso

31,8 kg (con peana)

precio

Desde 3.698,99 euros

Micro RGB quiere abrir una tercera vía entre el Mini LED y el OLED
La primera impresión de imagen va exactamente por donde Samsung quiere llevar la conversación: color, brillo y sensación de impacto. Como podemos ver en las fotografías, la unidad de 75 pulgadas no estaba en una habitación oscura, sino en una demostración con mucha luz alrededor, y aun así la imagen no parecía apagada ni lavada. Los tonos tenían fuerza y el panel transmitía esa idea de televisor de gama alta que entra por los ojos antes de entrar por la ficha técnica. Falta probarlo con contenidos variados y mediciones propias, pero como primer contacto visual resulta convincente.

El contraste fue uno de los apartados que más me interesaba observar, precisamente porque esta tecnología sigue partiendo de una base LCD. En directo, el resultado fue sólido: los negros se veían convincentes, el brillo no parecía comerse las zonas oscuras y la imagen conservaba una separación razonable entre luces y sombras. Pero esta es una de esas áreas donde una presentación no basta. Las escenas nocturnas, los subtítulos sobre fondo negro, los ángulos de visión y el blooming son pruebas que necesitan tiempo y contenidos concretos. 

La versión que pudimos ver no necesita una peana llamativa para parecer un televisor de gama alta. Lo consigue de otra manera: con marcos mínimos, un frontal muy limpio y una base central sencilla que cumple su función sin llevarse la mirada. Esa decisión tiene bastante sentido porque lo importante aquí es la pantalla, no lo que la sostiene, y Samsung parece haber buscado precisamente eso: que el diseño acompañe sin competir con la imagen. En las fotos y en directo se aprecia esa intención minimalista, con el logo reducido a una presencia casi testimonial. La pantalla sin reflejos termina de completar la propuesta.